3 razones para dejar de ser tan perfeccionista

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Mujer perfeccionista

Ser demasiado perfeccionista puede acarrear algunos problemas.

El perfeccionismo muchas veces se ve como una cualidad que se debe cultivar; pero, como todo en la vida, si se lleva a extremos puede ser perjudicial para ti: afectará tu vida profesional y personal, además de tu entorno social. Hay infinitas maneras de ser excelente en todo lo que te propongas sin caer en el perfeccionismo.

Para llevar una vida plena, centrada y calmada por sobre todas las cosas, tienes que dejar de ser tan perfeccionista. Por supuesto, esto no implica dejar de lado todas tus obligaciones o entregar tus actividades a medias, es dejar que las cosas fluyan y que pase lo que tenga que pasar. Para dar el primer paso, debes preguntarte ¿el perfeccionismo me está afectando en otros aspectos? Si la respuesta es sí, te invito a que sigas leyendo.

¿Cómo te afecta el ser tan perfeccionista?

En muchas oportunidades nos aferramos tanto al control y al querer que todo salga perfecto que esto termina afectándonos a nivel mental y físico. Pueden surgir otras condiciones como el estrés, la ansiedad y hasta podrías caer en depresión, debido a que las cosas no resultaron como esperabas.

Como mujer te aferras a este rasgo simplemente porque no sabes cómo enfrentar ciertas situaciones, además de que se vuelve costumbre y estas son difíciles de eliminar de tu vida. Pero debes entender que, conforme pase el tiempo, puede volverse una obsesión que hará que lo pierdas todo, acarreando otros problemas psicológicos.

Tres razones para dejar de ser tan perfeccionista

Hoy he querido exponer tres razones para que abandones este rasgo y sólo te dediques a ser responsable, sin exigirte extremos dañinos. Encontrar un balance en tu vida te ayudará a estar más tranquila y disfrutar de las pequeñas cosas que la vida tiene para ti. ¿Estás lista?

Tu salud física

El exigirte ser muy buena en lo que hagas y que todo te salga bien, sólo te genera estrés y una tensión que no abandona tu cuerpo. Empezarás a notar dolores musculares que no desaparecerán con el consumo de calmantes, la única manera de encontrar alivio es reducir el nivel de perfeccionismo que le pones a todo.

Lo mejor siempre será dejar que las cosas fluyan, he aprendido que todo sucede por algo y que, en muchas ocasiones, la misma vida nos quiere dejar un aprendizaje. Además, estar con afecciones físicas no te dejará rendir al 100 % en todo lo que te propongas. Esto profundizará tu condición física y lo que menos quieres es vivir con ese dolor constante y esa decepción de que todo te salga mal.

La ansiedad y los conflictos

Con ese nivel de estrés que enfrentas, empiezas a desarrollar ansiedad y sentirás que las actividades no se están cumpliendo como se debe, junto al sentimiento de fracaso que cada vez va ganando más terreno. Esto afectará tus patrones de sueño y descanso, además la falta de sueño también puede afectar tus hábitos alimentarios, una mala alimentación sólo se suma a tu malestar.

La falta de sueño, la mala alimentación y una condición física disminuida te convertirán en una mujer irascible y malhumorada que trata mal a las personas que la rodean, creando conflictos laborales y personales. Querer tener un control sobre todo, sumado a que todo te debe salir bien, puede terminar con todas tus relaciones y mientras más te empeñes en el perfeccionismo más se acrecentará tu ansiedad.

Éxito y disfrute

Debido a estar centrada en que todo debe ser perfecto empiezas a desarrollar un miedo al fracaso que no te deja experimentar cosas nuevas o aceptar nuevas oportunidades en tu trabajo, simplemente porque no crees que lograrás ser perfecta. Aquí es donde reside el gran problema: nada en esta vida es perfecto y son esas imperfecciones lo que hace al mundo un lugar extraordinario.

Precisamente, por querer que todo sea perfecto, no terminas de disfrutar lo que tu familia, amigos y hasta tu empleo te están ofreciendo. En la gran mayoría de las ocasiones no te sientes orgullosa de tu trabajo porque crees que no fue lo suficientemente bueno, cuando en realidad te excediste en el mismo y eso sólo te genera una decepción que se va sumando a la ansiedad que ya sientes.

El perfeccionismo se debe separar de ser responsable y ser bueno en lo que haces pues llegar a extremos nunca será bueno ni beneficioso para tu vida. Intenta reducir los niveles de estrés y disfrutar de todo lo bonito que la vida tiene para ti, porque esos momentos son precisamente los que te darán más satisfacción.

Si quieres obtener más recomendaciones y tips, visita mis redes sociales y mi blog, allí encontrarás más información de utilidad para tu vida diaria. ¡Transforma tu vida, un cambio a la vez!

Mujer reflexionando
A veces es necesario reflexionar sobre la perfección.

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